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El PP cree que así podrá 'maquillar' las listas y hacer desaparecer un millón de desempleados
Los contratos 'minijobs', de 400 euros, la receta de Rajoy contra el paro
Economía | Fecha de publicación: 15/12/2011 16:38
Los 'minijobs' son contratos en precario y de baja remuneración
Los 'minijobs' son contratos en precario y de baja remuneraciónAgencias
AQUÍ CONFIDENCIAL/AGENCIAS
El presidente de la CEOE, Juan Rosell, admite que los minicontratos no son el mejor empleo posible, ni siquiera uno de segunda, según el símil que Rosell usó en la cadena SER, donde comparó los 'minijobs' [miniempleo] con jugar en "campos de regional", pero los defiende ante la complicada situación económica
En el PP están convencidos de poder hacer desaparecer de las listas del paro a un millón de trabajadores si ponen en marcha los denominado 'minijobs', contratos a tiempo parcial con un techo salarial de 400 euros, inferior al salario mínimo. En este tipo de contratos el trabajador no paga impuestos y su cotización a la seguridad social es voluntaria y mínima. Por un trabajador con contrato 'minijobs', el empresario paga 120 euros al Estado. El 'milagro alemán', con una tasa de paro que es la mitad de la española, pasa por los más de 6 millones de trabajadores en precario que están sujetos a dichos contratos. El verano pasado el Banco Central Europeo exigió al Gobierno más flexibilidad laboral y una devaluación de los salarios a cambio de reactivar su programa de compra de deuda española. Entre las medidas sugeridas estaba la de poner en marcha los contratos de 400 euros. El Ejecutivo socialista se negó, pero la medida, que cuenta con el visto bueno de la CEOE, será recuperada ahora por el Gobierno del PP que presidirá Mariano Rajoy.

El pasado mes de agosto el Banco Central Europeo mandó una carta al gobierno español exigiéndole una "devaluación competitiva" de los salarios y la creación de una nueva categoría de empleos con sueldos por debajo del salario mínimo interprofesional. Era una copia de la llamada Agenda 2010 de recortes sociales y laborales llevada a cabo en Alemania desde 2003. Pero a diferencia de Alemania, con un estado social mucho más fuerte y unos salarios más altos, por tanto con más margen para los recortes, que además se hicieron gradualmente, su aplicación en España tendría efectos sociales enormes.

Pero para seguir con el ejemplo alemán, y según destaca un informe publicado por La Vanguardia, se de la circunstancia de que en uno de los países más ricos y prósperos de Europa, una de cada cuatro relaciones laborales está marcada por el subempleo y la precariedad. Si en 1995 el subempleo afectaba en Alemania al 15% de la masa laboral, hoy lo hace casi al 25%: 7,3 millones de personas. Lo que para unos es un avance empresarial para "flexibilizar el mercado laboral", para otros es un eufemismo de degradación y desempleo encubierto.

El gran reajuste alemán apuntaló una estrategia empresarial nacional, basada en el retroceso salarial para incrementar la competitividad exportadora alemana y los beneficios de sus empresas, beneficios que se invirtieron por todo el mundo contribuyendo y financiando, entre otras cosas, burbujas inmobiliaria de Estados Unidos, de Irlanda o España.

Ahora, cuando Mariano Rajoy quiere introducir en España, un país muy diferente y con unos de los menores gastos sociales de Europa, un reajuste calcado del alemán, en cumplimiento del mandato del BCE, la pregunta es si hay alguna estrategia nacional-empresarial o si se trata, simplemente, de cumplir las órdenes de Ángela Merkel. Sea como sea, uno de los frentes del ajuste es el de los llamados "minijobs", o "mini empleos".

La patronal quiere combatir el paro con empleos que tengan un sueldo de 400 euros al mes, más 150 para cotizaciones, según contó ayer su presidente, Juan Rosell. Éste admitió que los minicontratos no son el mejor empleo posible. De hecho, no es ni uno de segunda, según el símil que Rosell usó en la cadena SER, donde comparó los 'minijobs' [miniempleo] con jugar en "campos de regional". La situación económica es tan grave que, para la patronal, requiere "medidas excepcionales". Y ahí se enmarca este tipo de propuestas.

A falta de ver cómo se concreta la idea de la CEOE, que todavía no ha sido presentada oficialmente a los sindicatos para negociarse, los 'minijobs' parecen ser una fórmula más de empleo a tiempo parcial. Así se deduce de las explicaciones de Rosell que dijo que era un empleo "por pocas horas que se podía compatibilizar con otro empleo o con las prestaciones por desempleo".

A los sindicatos la propuesta no les gusta. El secretario general de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, rechazó la idea. Recordó que en España ya hay un salario mínimo interprofesional. "Lo del empleo barato es una pasada", responde tajante el secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer. "Además, se acepta en situaciones excepcionales y luego se queda permanente", zanja.

Donde sí coinciden centrales de trabajadores y patronal es en la conveniencia de eliminar las bonificaciones a la contratación. También recientemente el líder de UGT, Cándido Méndez, lanzó la idea de que los 3.000 millones de euros que se emplean en este menester se dediquen a subvencionar los despidos, de tal forma que los empresarios paguen menos pero el trabajador reciba el mismo dinero. Tanto Toxo como Rosell recogieron el guante y se mostraron dispuestos a profundizar en un camino ya abierto con la reforma laboral de 2010 (desde entonces, el Fogasa paga ocho días de los 20 que corresponden en los despidos procedentes).

Sindicatos y empresarios están negociando con el horizonte del 6 de enero que el futuro presidente, Mariano Rajoy, les dio de plazo para presentarle algún tipo de acuerdo. Sobre la mesa hay varios temas. En unos, el pacto parece inminente (desarrollo de procedimientos de mediación y arbitraje o absentismo y mutuas); en otros, posible (prórroga del pacto salarial) y en otros casi está descartado (contratación y negociación colectiva).

LA CARTA DEL BCE

El Banco Central Europeo (BCE) remitió el pasado agosto una carta al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en la que, a cambio de reactivar su programa de compra de deuda española, reclamaba al Ejecutivo una "devaluación competitiva" de los salarios y acciones contra el desempleo juvenil, incluyendo la creación de una nueva categoría de trabajadores con sueldos inferiores al Salario Mínimo Interprofesional (situado en 641,4 euros mensuales). 

La propuesta abogaba por implantar en España la fórmula de los conocidos como 'minijobs' (miniempleos) que se crearon en Alemania en 2003 como medida para atajar el desempleo y la economía sumergida. Consisten básicamente en contratos con un sueldo máximo de 400 euros mensuales para empleos de "escasa consideración", en los que el trabajador no paga impuestos y abona las cotizaciones sociales de forma voluntaria. Rajoy transmitió a los sindicatos su intención de utilizarlo como hoja de ruta en su gestión, con el objetivo de entrar en el grupo de cabeza del euro. 

Una medida muy similar fue defendida hace unas semanas por el presidente de la Comisión Económica de la patronal CEOE, José Luis Feito, durante una charla en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Oviedo. El cerebro económico de la patronal proponía crear un salario específico para jóvenes por debajo del mínimo actual. 

De cara a la reforma laboral, el PP se ha mostrado partidario de ligar salarios y productividad, una de las principales fuentes de disensión entre patronal y sindicatos, dentro de su apuesta por la flexibilidad de la negociación colectiva, para lo que además considera necesario priorizar los convenios empresariales sobre los sectoriales. Asimismo, los populares ya han anunciado su intención de simplificar la tipología de contratos laborales. Son partidarios de crear una nueva modalidad en la que la compensación por extinción de contrato sea creciente, en función de la antigüedad.


EL PARCHE DE LAS ESTADISTICAS DE EMPLEO

Los 'minijobs' o mini empleos son contratos que se realizan por 400 euros, inferior al salario mínimo que es de 641,40euros. En este tipo de contratos la persona no pagaría impuestos y su cotización a la seguridad social seria voluntariamente un 4,5%. Así mismo tendría derecho a vacaciones pagadas, bajas por maternidad y enfermedad y a pluriemplearse, siendo sus jornadas de 4 horas diarias.

La parte contratante (el empresario) abona el 2% a Hacienda y el 28% a la Seguridad Social; el 15% al seguro de pensiones y el 13% al de enfermedad. La deducción total asciende al 30% (120 euros). La pensión que le quedaría a esta persona sería de menos de 3€ por año trabajado.

Este tipo de contratos en Alemania está vigente desde 2003 y se hizo para flexibilizar el mercado laboral, aunque en el caso alemán el empresario pagaba por la Seguridad Social del trabajador 150€.

Como todas las medidas que inciden sobre el mercado laboral los 'minijobs' tienen sus pros y su contras. Entre los primeros está la disminución del paro, puede ser una pequeña fuente de ingresos para aquellas personas que han dejado de percibir el subsidio de desempleo y no tienen trabajo (ni cobran el paro y ni trabajan), puede servir de reactivación del consumo y disminuye el paro juvenil. Los empresarios se atreverían a contratar a las nuevas generaciones y estas podrían ir ganando experiencia. En su contra estar el deterioro de la calidad de los contratos, la poca cotización a la Seguridad Social y la precariedad de las condiciones laborales.

¿Qué aporta este sistema? Por un lado podría ser una vía de incorporación de los desempleados al mercado de trabajo con un coste reducido para quien contrata pero es de suponer que este sistema sólo funciona con empleo no cualificado. Por otro lado, cuando parece que la tendencia es ir hacia un modelo de contrato único resulta incongruente que se introduzca una nueva modalidad que además podría precarizar la condiciones laborales, además en unas condiciones que podrían chocar con el Estatuto de los Trabajadores. Estaríamos pues ante otra solución coyuntural que no serviría para sentar las bases del sistema laboral, sino un parche más para mejorar las estadísticas.

Además esta medida sigue la linea de las anteriores que han fracasado porque parten de la premisa de que las empresas no contratan porque esa contratación es cara, cuando el problema de fondo no es tanto éste como el que la empresas no necesitan trabajadores ante la reducción de la actividad. Aquí nos situamos en el eterno debate entre los que opinan que fomentando la contratación crecería el consumo y con esto se reactivaría la actividad empresarial, y los que piensan que para que las acciones surtan efecto han de encaminarse primero hacia esa reactivación y que esto traería como consecuencia una mayor demanda de empleo.
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