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Hotel Sardinero: Empleo o prevaricación
Si el fin justifica los medios, adelante señor alcalde de Santander. Pero entonces, además de ‘legalizar’ el Hotel Sardinero, no ponga reparos cuando la licencia de actividad se la soliciten para una casa de putas o un laboratorio montado por algún emprendedor avispado dediciado a fabricar drogas de diseño. También son nichos de empleo y riqueza -los proxenetas y traficantes siempre podrá recurrir a las amnistías fiscales del Gobierno para aportar su granito de arena y sus sucios billetes a la economía del país-. Al parecer 50 puestos de trabajo, los que creará el Gran Hotel Sardinero, son 50 buenas razones para hacer la vista gorda a la legalidad. Dudo, sin embargo, que sean argumentos convincentes y consistentes para desestimar un caso por un presunto delito de prevaricación.

La cuestión es quién pone el cascabel al gato. Después de que toda la artillería mediática del Ayuntamiento de Santander, con el alcalde Íñigo de la Serna al frente, se haya dedicado a matar las moscas de DEBA -la asociación para la Defensa de la Bahía que se opone a la construcción del centro Botín en el lugar elegido para ello-, espero con curiosidad saber quien va a denunciar por un presunto delito de prevaricación a la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Santander y a los técnicos municipales que han aprobado e informado favorablemente que el Hotel Sardinero abra sus puertas pese a no contar con licencia de primera ocupación.

Para los que no anden duchos en cuestiones urbanísticas les diré que hay muy pocos casos, y los que se han dado han acabado en los tribunales de justicia, de que se una licencia de apertura sin estar precedida de la licencia de primera ocupación. Les resumo los aspectos legales. Con la primera, es decir la licencia de apertura, se autoriza a llevar a cabo la actividad prevista porque se ha verificado el correcto funcionamiento de las instalaciones recogidas en el proyecto, así como la eficacia de las mismas. Por su parte, la licencia de primera ocupación se otorga tras verificar que lo construido se ajusta a lo contemplado en el proyecto que obtuvo la correspondiente licencia de obras. Es evidente que este supuesto no se da en el Hotel Sardinero. El propio ayuntamiento lo reconoce y certifica al negar la licencia e iniciar el correspondiente expediente sancionador. ¿Pero cumplen las instalaciones las condiciones de apertura? ¿Pueden funcionar bien unas instalaciones que, al carecer la licencia de primera ocupación, no están en condiciones de contratar legalmente ni la luz, ni el agua, ni el gas si es que lo necesitan. Claro que tienen luz, agua y gas, pero son los llamados servicios de obra, cuya legalidad acaba cuando se termina estas.

Así que difícilmente podrá darse un funcionamiento correcto de un hotel que utiliza para funcionar los servicios concedidos para la realización de la obra, no para prestar atención a su clientes. Servicios que no está en situación de contratar legalmente porque carece del documento (la licencia de primera ocupación) que se lo permitiría. Es más cualquier problema que se origine, ojala que no, por el uso de suministros no legales, acarrearía problemas importantes a la empresa propietaria del hotel y a las autoridades municipales que han permitido que tal irregularidad, una presunta ilegalidad, se produzca.

La triquiñuela legal del Ayuntamiento de Santander, justificada en la creación de 50 puesto de trabajo de camareros y camareras, es aplaudida por los mismos que han apoyado el cierre de la Pereda, donde se pierden 80 puestos de trabajo, entre enfermeras y asistentes sociales, y se complica la vida de 90 ancianos. En La Pereda hay que cumplir la legalidad y prever posibles problemas de seguridad, pero en el Hotel Sardinero no es necesario. No sé si indignarme o mudarme a un país de esos donde no es necesario justificar ni explicar porque se cometen determinadas ilegalidades. Se hacen por que sí y punto y el que se opone matarile. Creo que no notaría gran diferencia.

Pero, ironías aparte, me indigno. Y mucho. Con un PP que lleva a cabo el desalojo de la Pereda y permite que el Hotel Sardinero, con infracciones urbanísticas graves cometidas y a la vista de todos, abra sus puertas y haga negocio. El Ayuntamiento debe pensar que así se asegura que cobra la multa, seguramente irrisoria comparada con el beneficio obtenido, que le impondrán por haber levantado suites de superlujo en los espacios entre torres y convertido una planta de garaje en salón de convenciones. Modificaciones todas ellas en contra del PGOU actual, pero permitidas por el próximo PGOU, y de las que el Ayuntamiento, el responsable de Urbanismo y los técnicos que velan por la legalidad, no se enteraron a pesar de que los áticos figuran ya en las infografías publicadas en el 2010 y que este confidencial ha rescatado de internet.

Pero mi indignación es aún mayor ante el silencio de la oposición municipal. Ni el Grupo Socialista ni el Grupo Regionalista tienen, al parecer, nada que decir sobre la legalidad conculcada. No lo han hecho en mociones, ni tampoco en comparecencias ante los medios de comunicación. Resulta inconcebible y hace dudar a uno de que los ciudadanos que no piensan en azul popular puedan contar en el Consistorio santanderino con alguien que les defienda. No es necesario estar en contra del Centro Botín ni del Hotel Sardinero, ni, por supuesto, ser un estorbo a la creación de riqueza o de empleo, para exigir que se cumpla la ley y se respetan las formas.

Si el alcalde De la Serna no respeta el derecho de expresión de un grupo de ciudadano, aunque sea minoritario, éste debe encontrar el apoyo a su derecho a manifestar sus opiniones, que no tiene por que ser por coincidente con lo que plantea, por parte de algún miembro de la corporación municipal. Lo contrario, el pensamiento único, puede llevar a sospechar que hay condicionantes exteriores, que nada tienen que ver con la representación política y si con otros poderes, pongamos que económicos. Adelanto que no estoy de acuerdo con las opiniones del DEBA sobre el Centro de Arte Botín. Pero daría un brazo por defender que pueda expresar con libertad sus puntos de visita. Solo uno, porque el otro lo utilizaría para combatir democráticamente unos puntos de vista que no comparto.

Para el PP, sin embargo, lo que importa es el qué y no quien. A la asociación DEBA se la criminaliza, pero a algunas de las organizaciones que la integran se les recibe en el despacho del presidente del Gobierno regional con todos los honores cuando, bajo las siglas de CORE, se integran en la plataforma en contra del concurso eólico. Añado que tampoco comparto los planteamientos de CORE, que al igual que DEBA han instado a los tribunales de justicia a manifestarse sobre sus planteamientos, pero nunca se me ocurriría negarles el derecho a expresarse con total y absoluta libertad y mucho menos acusarles de ir en contra de Santander y Cantabria, como han hecho el alcalde en relación a los opositores al Centro Botín.

Volviendo al Hotel Sardinero espero que los defensores de la legalidad urbanística tengan la misma sensibilidad que en otros casos. Pero quienes deberían actuar en primer lugar, si es verdad como se afirma desde las nuevas instancias de dirección política de los socialistas santanderinos que hay que hacer ante el PP una oposición útil, pero sobre todo beligerante contra decisiones irresponsables y contrarias al interés, con un pronunciamiento claro sobre algo que huele a presunta prevaricación, es el primer partido de la oposición en la capital de Cantabria. No se trata de ir contra el Hotel Sardinero, pero si a favor de que se cumpla la legalidad y que esta sea igual para todos los santanderinos.

No hacer nada, no actuar, no levantar la voz cuando se toman decisiones manifiestamente ilegales a sabiendas es el camino más directo para rebajar la democracia a niveles de bono basura. Es lo que está haciendo el PP en el Parlamento, es lo que pretende hacer el PP en el Ayuntamiento de Santander. Y a ante eso o se pone pie en pared o uno termina por convertirse en cómplice. Del alcalde y su equipo no espero que tiren piedras sobre su tejado (particular). Ellos sabrán a que acuerdo han llegado con los empresarios del Hotel Sardinero para que hagan obras municipales gratis total en la zona. Ni lo sé (que lo sé) ni me importa (en todo caso le debería importar a la fiscalía). Si me importa la pedagogía política que se pueda hacer, que se debe hacer, desde la oposición a esa mayoría absolutísima y absolutista del alcalde-sol. Aunque resulte difícil, costoso y poco gratificante a corto y medio plazo.
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Candela Blanco con el presidente Cagigas

Candela Blanco con el presidente Cagigas

Candela Blanco con el presidente Diego

Candela Blanco interviene ante el Pleno

Candela Blanco interviene ante el Pleno

Candela Blanco interviene ante el Pleno

Candela Blanco interviene ante el Pleno

Candela durante su intervención ante el Parlamento

El Parlamento puesto en pie ovaciona a Candela

Javier Fernández, consejero de Medio Ambiente, se dirige al Pleno

Diego y Mazas en el banco del Gobierno

Escaños del Grupo Socialista

Luis Carlos Albalá interviene en el Pleno

Miguel Ángel Palacio interviene en el Pleno

Rafael de la Sierra interviene en el Pleno

Candela Blanco con el presidente Cagigas

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Candela Blanco con el presidente Diego

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