dieta desodorante
Dietas

La dieta desodorante: ¿Funciona de verdad?

El mal olor corporal no siempre es causado por una mala higiene personal. En ocasiones es consecuencia de otros factores como la presencia de hongos en la piel, desajustes hormonales, ciertos medicamentos, infecciones, una mala dieta, trastornos del metabolismo.

Para eliminar las toxinas, equilibrar los fluidos del cuerpo y acabar con el problema de los olores, la dieta desodorante permite mejorar la alimentación, perder peso y regular la transpiración y sus olores.

Esta dieta permite reajustar el organismo para lograr un equilibrio interno mediante una alimentación saludable.

La transpiración es un mecanismo natural que permite al cuerpo la eliminación de toxinas a través de la piel, pero cuando el organismo no funciona adecuadamente, los olores causados por la misma resultan un problema.

Para combatir el mal olor corporal, una primera medida es suspender todos los alimentos de origen animal como carnes, lácteos, huevos. También se evitarán los alimentos de fuertes olores como: ajo, café, repollo, alcohol, tabaco, cebolla, picantes.

Debe aumentarse el consumo de frutas (principalmente: manzana, papaya o ananá) y verduras principalmente de hoja, brotes de soja, alfalfa, semillas de calabaza, cereales integrales, frutos secos (magnesio), levadura de cerveza (zinc, vitamina B6). Se recomienda reducir el consumo de sal.

El uso de plantas medicinales ayuda a combatir los olores corporales, por ejemplo aloe vera, salvia, menta, sábila. Cuando el problema se debe al estrés, pueden emplearse infusiones de melisa, pasiflora, azahar, manzanilla o lavanda.

Para eliminar las toxinas es preciso beber abundante cantidad de agua, entre un litro y medio y dos litros diarios. También es necesario acompañar esta dieta con actividad física (deportes, gimnasia y yoga).

La higiene personal también es importante, el uso de jabones neutros, la muda frecuente de ropa. Evitar la ropa de fibras sintéticas y sustituirla por el algodón.

Ejemplo de menú:

DESAYUNO:
– Infusión de salvia, milenrama o menta, o zumo de piña, o un vaso de zumo de limón con agua y una cucharada de levadura de cerveza.
– Pan integral con mermelada o con paté vegetal.
– Yogur o kéfir con cereales integrales, o compota de manzana.
– Fruta bien madura.

ALMUERZO:
– Verduras (la mitad crudas, incluir germinados).
– Arroz, maíz, pasta, quínoa, amaranto, cous-cous, mijo, cebada o avena.
– Tofu, seitán o gluten, tempeh, lentejas, soja y cualquier poroto o legumbre.
– Manzana, pera o unos pocos frutos secos.

MERIENDA:
– Algunas galletas integrales o fruta con una infusión relajante o digestiva.

CENA:
– Sopa depurativa (apio, alcachofa, nabo, alga Kombu, puerro, zanahoria y la
mondadura de una manzana).
– Verduras y un poco de proteína.
– Una fruta y una infusión.

OBSERVACIONES:
Para un tratamiento de choque, podemos ingerir únicamente fruta por un par de días.

Antes de las comidas, podemos tomar:
– 1 cucharada de clorofila diluida en 1 vaso de agua.
– 1 cucharadita de vinagre de manzana diluido en 1 vaso de agua.
– 1 cucharada de zumo de aloe vera o sábila en 1 vaso de agua.

Después de las comidas se puede tomar una infusión de salvia, milenrama o menta. El máximo es dos tazas diarias. Podemos acompañar la infusión con dos tabletas de carbón vegetal o papaya.

Siempre es aconsejable consultar con el médico antes de emprender la dieta.

 

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